La muerte del niño alemán a manos de Contreras

Por Jorge Escalante/La Nación Domingo

El doctor Hartmut Hopp, uno de los jerarcas de la secta, contó al juez Alejandro Madrid que Manuel Contreras mató al menor en 1988. Además, reveló que el hijo del general fue instructor de defensa personal de los colonos y que los Contreras Valdebenito recibieron atención médica en el hospital del fundo.


Manuel Contreras y su familia mantuvieron estrechos lazos con Colonia Dignidad.

El 25 de mayo de 1988, como cada vez que el general Manuel Contreras visitaba Colonia Dignidad, Paul Schäfer hizo formar militarmente a su destacamento de jóvenes colonos para que le rindieran honores.

Terminaron abruptamente el ensayo coral del “Ave María” de Schubert para cantar “Los viejos estandartes”, tema del folclorista Willy Bascuñán, que en la década del 60 popularizó el conjunto Los Cuatro Cuartos y que el dictador convirtió, en tono de marcha, en el himno oficial del Ejército en 1975.

El “Mamo” se sentía en casa. Así ocurría desde los primeros tiempos de la DINA. Ese día, después del abundante almuerzo con especialidades germanas, su amigo Paul tenía preparada una cacería por los bosques del predio de 17 mil hectáreas, al este de Parral.

Escopeta en mano, el entonces ex jefe de la DINA subió al espacioso vehículo blindado utilizable para esas aventuras y el transporte de personas. En él viajaban además algunos jóvenes alemanes.

La frondosa vegetación ofrecía al general valiosas presas para cazar y no había que preocuparse por munición.

En el asiento posterior del vehículo iba el niño Hartmut Münch Krahm, de diez años, junto a Klaus, uno de los hijos del influyente jerarca Kurt Schnellenkamp.

En su declaración judicial al juez Alejandro Madrid, el doctor Hartmut Hopp, otro miembro de la jerarquía de la secta sobre el que hoy pesan varias condenas, no explicó cómo ni por qué Contreras disparó al niño y lo mató de un disparo en la cabeza. Pero su relato es inequívoco.

Jamás alguien acusó a Contreras de matar de propia mano, a pesar del cuantioso historial de muerte de la DINA.

Esta vez Hopp contó al juez Madrid lo que nunca quiso relatar al ministro Hernán González, quien, constituido en el tribunal de Parral, desde fines de los ’90 indagó los delitos sexuales cometidos detrás de las alambradas del fundo.
“Esto nunca se lo conté al ministro González cuando me preguntó al respecto”, dijo Hopp al juez Madrid.

Ahora había que explicar la muerte del niño a sus padres, Herbert y Brigitte, también colonos, y al resto de los alemanes del predio.

Schäfer manejó la situación con su método habitual: mintiendo y haciendo cómplice de la mentira al autor del disparo, que del crimen guardó silencio para siempre.

Según Hopp, Schäfer ordenó a la doctora Giselle Grülke-Seewald que escribiera un certificado de defunción, diciendo que Hartmut Münch murió por un traumatismo encefálico grave causado por una accidental caída del vehículo en que viajaban. Así ocurrió y el niño fue sepultado sin autopsia en el cementerio propio de Colonia Dignidad.

Schäfer informó a sus súbditos alemanes que el accidente se produjo por una torpe maniobra del conductor del vehículo, a quien nombraban Meikel.
¿Por qué Contreras disparó al niño cuando la cacería propiamente tal todavía no comenzaba?

El doctor Hopp no aportó detalles sobre ello. En todo caso fue por aquel tiempo en que el ministro de la Corte de Apelaciones de Talca, Hernán Robert, en visita extraordinaria, comenzó a investigar los múltiples delitos de la camarilla germana. Y el niño alemán debía ser interrogado al respecto por Robert.

Jamás se supo si la muerte del menor tuvo relación con ello o con otro vericueto de las intrincadas vidas de los habitantes de esos majestuosos parajes.

Diez años más tarde, por una información entregada con reserva de identidad al ministro Hernán González acerca del hecho, el cuerpo de Harmut fue exhumado y se constató que su muerte ocurrió por proyectiles que impactaron su cabeza a corta distancia.

Se abrió una investigación, pero hasta hoy nunca se descubrió al autor material. Los jerarcas cubrieron al “Mamo” y le dijeron al juez González que el disparo “accidental” lo hizo Schäfer, que a esa fecha ya había arrancado a Argentina ayudado por sus amigos chilenos José Miguel Stegmeier, Edgardo Neumann y Enrique Veloso.

FAVORES CONCEDIDOS

Los estrechos lazos de amistad de Manuel Contreras con los dueños del fundo al este de Parral también se habían gestado por favores concedidos por los “tíos” del río Perquilauquén. El mismo Hopp relató al juez Madrid que “se estableció una relación familiar”.

Tan familiar, que el hijo de Contreras, el “Mamito”, se convirtió en instructor de un grupo de alemanes. “El hijo de Manuel Contreras concurría con frecuencia a la villa para efectuar entrenamiento de defensa personal a los colonos”, dijo el doctor al magistrado.

Un puente al interior del predio fue nombrado “Maruja” “en homenaje a la señora de Manuel Contreras”, contó Hopp, disculpándose torpemente ante el juez con un “en todo caso, yo no estuve en esa inauguración”.

Tanto su esposa como el mismo Contreras recibieron larga atención médica en el hospital del fundo. “Lo asesoré a raíz del cáncer al colon. Yo estaba en Alemania y Manuel Contreras me pidió que viniera a ayudarlo a tomar decisiones porque tenía que operarse”.

El tratamiento de quimioterapia postoperatorio se practicó al general en el hospital de Colonia Dignidad, donde permaneció más de un mes alojado en un departamento acondicionado especialmente para él.

Más de una vez viajó Hopp desde el predio a Santiago para atender a los hijos de los Contreras Valdebenito, incluso en los tiempos en que el “Mamo” era el jefe de DINA y habitaban la casa de Príncipe de Gales, en la comuna de La Reina.

El doctor Hopp entregó al juez Alejandro Madrid toda esta información en el marco de su investigación por la extraña muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva en 1982. Selló estos dichos con su firma.
Por su parte, el ex jefe de la DINA nunca se ha referido a la muerte de este niño.

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