Julio Hernán Soto Céspedes, nacido el 28 de febrero de 1949 en Santiago de Chile y con documento de identidad número 5.326.985-8 del Estado de Chile, y con residencia actual en la ciudad de Estocolmo, Suecia.

DECLARA:

El día 11 se septiembre de 1973 conduzco el auto en que viajaba el presidente constitucional de Chile, Salvador Allende, desde su residencia en Tomás Moro hasta el Palacio de la Moneda.

Salimos en torno a las 0700 horas. En ese momento la información que poseía el Presidente era que las Fuerzas Navales se dirigían a Santiago desde Valparaíso, por lo tanto, le interesaba que llegáramos antes que las fuerzas navales, y esto me lo mencionó durante el trayecto, pidiéndome que corriera con el auto para que llegáramos antes.

El dispositivo de seguridad presidencial que salió de Tomás Moro con dirección a la Moneda era esa mañana de alrededor de 15 personas.

Una vez llegamos a la Moneda nos dirigimos a los diferentes puntos de trabajo que teníamos y que estaban preasignados: los choferes teníamos que ir al garaje y dejar los coches en posición de salida para posibles emergencias y el resto de escoltas ubicarse en sus puestos de guardia dentro de la Moneda.

Después de dejar el auto en el garaje (situado frente al edificio de la Moneda) y me dirijo a la Moneda para recibir instrucciones e información de lo que estaba ocurriendo.

La información que se nos da es que tenemos que estar preparados en nuestros puestos de guardia en el garaje para cualquier salida de emergencia del presidente. La información sigue siendo la misma: la Marina es la que está alzada contra el Gobierno de Salvador Allende.

Junto a nosotros, a la defensa del Palacio de la Moneda se incorpora un grupo de la Policía Civil y las fuerzas de Carabineros que, en ese momento, eran leales al Gobierno. Al cabo de una hora desde el momento de nuestra llegada, entro al Palacio de la Moneda y se produce el primer bando militar, en el que se anuncia que está constituida una Junta Militar integrada por los cuatro Comandantes en Jefe.

Con esa información entendimos que no es sólo la Marina la que se ha alzado en armas contra el Gobierno constitucional, sino que es el conjunto de las fuerzas armadas o sea que estamos frente a a un golpe militar y asumimos una actitud de defensa del Palacio de la Moneda bajo órdenes directas del Presidente Salvador Allende. Se me da orden de que debo ocupar el Ministerio de Obras Públicas. Esto debía hacerlo con los seis choferes que estábamos en ese momento, más dos compañeros de apoyo que vinieron a ayudarnos.

Nos mantuvimos en esa posición hasta cerca de las tres de la tarde, tiempo durante el cual intentamos impedir que la infantería pudiera tomar el Palacio de la Moneda por asalto.

Después del bombardeo aéreo, hubo un ataque de tropas terrestres de infantería que tomaron la Moneda y se produce la salida y la toma de prisioneros.

Nosotros, desde Obras Públicas nos preparamos para tratar de salir de ese Ministerio mezclados con el personal que había en este lugar. Pudimos ver, desde nuestra posición, cómo sacaban a nuestros compañeros en condición de prisioneros e identificar algunos que son trasladados al Regimiento Tacna, ellos son: Jaime Gilson Sotelo Ojeda; Juan José Montiglio Murua; Enrique Helio Huerta Corvalán; Oscar Enrique Valladares Caroca; Daniel Antonio Gutiérrez Ayala; Luis Fernando Rodríguez Riquelme; Manuel Ramón Castro Zamorano; Juan Alejandro Vargas Contreras; Héctor Urrutia Molina; Julio Fernando Tapia Martínez. También fue evacuado un herido de nombre Osvaldo el Carmen Ramos Rivera que fue trasladado por ambulancias a un hospital del centro de Santiago.

Todos los mencionados sufrieron la condición de detenidos desaparecidos, salvo alguno de ellos a los que se pudo identificar con prácticas forenses en fosas comunes.

Se encontraban además: Pablo Zepeda Camillieri; Juan Oses Beltrán y Hugo García. Estos se encuentran vivos en la actualidad. Los dos primeros residentes en la República de Chile y el último residente en la ciudad de París en la República Francesa.

Nosotros, desde obras públicas logramos salir mezclados entre el personal. Se nos exigió la entrega del carnet de identidad y se nos obligó a retirarnos por el sector de La Alameda dejandonos en libertad y sin proceder a una identificación positiva en ese momento.

Desde ese día hasta el día 29 de septiembre de 1973 me mantuve en la clandestinidad colaborando con el refugio de dirigentes sindicales en la sede de embajadas extranjeras. A causa de esta tarea fui reconocido por personal de Carabineros en la Embajada de México al acompañar a uno de ellos. Fui reconocido debido a que este personal militar era el mismo que prestaba servicio de custodia en la residencia presidencia de la calle Tomás Moro.

Fui trasladado a la comisaría número 24 de la localidad de "Las Condes" en la ciudad de Santiago de Chile. Allí fui sometido a los primeros interrogatorios por oficiales de Carabineros a los que podría llegar a identificar fotográficamente por no recordar los nombres.

Los interrogatorios se basaban en la obtención de información mediante la aplicación de torturas que consistían básicamente en la aplicación de la picana eléctrica o instrumento similar que producía quemaduras en los puntos donde era aplicada. También me produjeron quemaduras por la aplicación de cigarrillos sobre la piel. Con instrumental quirúrgico producían cortes en los laterales del rostro a la altura de las orejas, produciendo levantamiento de la piel y con la amenaza de producir el despellejamiento. Durante la noche del día 29 al 30 de septiembre de 1973, fui sacado de la celda donde estaba preso y trasladado a un patio interior. En dicho lugar se me tapó el rostro con una prenda de vestir y procedió a amarrarme a una pared. Una vez allí dieron instrucciones a

lo que yo supuse era una pelotón de fusilamiento. El oficial a cargo dio la orden de fuego. En ese mismo momento recibí un golpe en el estómago y dicho oficial rió a carcajadas.

En el informe policial producto de los interrogatorios fui identificado positivamente como chófer de la presidencia, concretamente de Salvador Allende, y como miembro del GAP.

En la madrugada del día 30 de septiembre soy trasladado al campo concentración que estaba localizado en el Estadio Nacional de Santiago de Chile donde me entregan junto al informe que había realizado el cuerpo de Carabineros en la Comisaría 24.

En el Estadio Nacional soy introducido en uno de los camarines usados como vestuarios por los deportistas. Allí soy interrogado por un grupo de cuatro oficiales que pertenecían a un organismo ad hoc de inteligencia conocido como Coordinación (integrado por los cuerpos de inteligencia del Ejército, Aviación y Carabineros, que fue el embrión de la después conocida DINA). Estos oficiales volvieron a reiterar los interrogatorios y los métodos. En este caso fuí colgado por los pies del techo del camarín, con las manos atadas a la espalda con cuerdas y a cara descubierta. En esta posición era golpeado en forma permanente mediante patadas, puñetazos, golpes y simultáneamente golpes de corriente en cualquier lugar del cuerpo.

Este sistema se repetía sin solución de continuidad en todos los cambios de personal que supongo correspondían a los turnos militares. El interrogatorio se basa explícitamente en trata de conocer los lugares donde ellos suponían se encontraba almacenado armamento y en tratar de identificar a otros miembros de la custodia presidencial.

En una oportunidad fui sacado de la celda por los soldados de guardia y llevado a los baños donde restregaron mi cara contra los excrementos que allí había, obligándome a ingerirlos a causa de la asfixia. Simultáneamente era golpeado.

Estos métodos fueron aplicados durante aproximadamente una semana. En el período que pasé por este centro de detención el responsable militar del mismo lo identifique como el Coronel Pedro Espinoza. Debo destacar que los oficiales y otro personal militar no llevaba placas de identificación personal de ningún tipo. Sin embargo llevaban uniforme con los galones con su grado militar a efectos de su propia organización interna.

Aproximadamente el 5 de octubre soy trasladado a la AGA (Academia de Guerra Aérea) cita en la comuna de "Las Condes". En este lugar fui torturado con los mismos métodos utilizados en el Estadio Nacional. Esta vez las torturas tuvieron como finalidad convencerme para hacer una declaración en vídeo donde "voluntariamente" denunciara una supuesta relación amorosa entre el presidente Salvador Allende y Gabriela Velazco, conocida locutora de los servicios informativos de la televisión pública. También pretendieron que reconociera que la utilización de la casa conocida como "El Cañaveral" era utilizada para realizar orgías con las integrantes de un popular programa de televisión conocida en aquella época como "Música Libre". Al no conseguir sus objetivos las torturas se acentuaban en su violencia y en su duración.

Normalmente permanecía con la cabeza cubierta por una capucha.

El oficial a cargo de los interrogatorios era el Comandante Edgar Cevallos conocido con el alías de Comandante Cabezas.

El día 19 de Octubre soy trasladado a la Dirección General de Investigaciones (Policía Civil). Al arribar a este edificio procedieron a sacarme la capucha que cubría mi cabeza y me dí cuenta que estábamos en la recepción del edificio. Allí estaba parado Manuel Riquelme que había sido integrante del GAP. Este hombre había sido torturado en el ministerio de Defensa produciendole con una pala de las utilizadas en la construcción y calentada al rojo vivo, quemaduras en toda la caja torácica. En el momento que lo vi se encontraba además con las manos colgando de sus brazos debido a que tenía cortados los tendones que las sujetaban normalmente.

En este lugar se producen los interrogatorios más concretos y con más conocimientos de las técnicas policiales. El tipo de torturas sufridas fueron de tres tipos A) fijación de electrodos con pinzas a diversas partes del cuerpo con la finalidad de producir daños simultáneos con descargas eléctricas que las producían con un aparato con un potenciómetro que les permitía graduar la intensidad. B) Golpes en todo el cuerpo con bastones de los utilizados por la policía, estos golpes se producían con a punta roma sobre el cuerpo. C) Se producían careos con otros individuos a los que no se identificaba y que no conocía. Dichos careos se basaban en falsas imputaciones de presuntos compañeros o conocidos que aseguraban hechos como: posesión de armas, conocimiento de depósitos de armas y municiones, formas de organización y localización de otros miembros del GAP mediante la utilización de domicilios.

En la AGA reconocí e identifiqué a consecuencia de permanecer juntos en la misma habitación de detención a David Silberman Gurovich que había sido el Gerente General del mineral de Chuquicamata en Antofagasta. A David Silberman lo vuelvo a encontrar en la etapa en que estuve preso en la penitenciaría de Santiago. De allí fue sacado y permanece hasta la fecha como detenido desaparecido. Según consta además en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, pág. 393, Vol. III.

Después de permanecer en esas condiciones durante unos diez días soy trasladado nuevamente al campo de concentración del Estadio Nacional, donde eramos tratados oficialmente como "prisioneros de guerra" tanto en los momentos de identificación como en el uso denominaciones por parte de los oficiales que utilizaban la megafonía.

Llegué a este campo en el momento que se iba a producir el traslado masivo de prisioneros al Campo de Chacabuco en el desierto de Atacama, al norte del país.

A mí con un grupo de aproximadamente 100 personas nos trasladan al campo de prisioneros del Estadio de Chile en Santiago. Por la fecha en que fui trasladado a un interrogatorio al Ministerio de Defensa, el día 22 de noviembre de 1973, cálculo que ingresé en este centro aproximadamente el día 12 de noviembre.

El citado día 22 de noviembre de 1973 fui interrogado por el fiscal militar Joaquín Elbaun Tomas con relación a mi pertenencia al GAP. De esto se había percatado en el momento de comenzar el procedimiento y leer, delante de mí, el que parecía ser un expediente con antecedentes sobre mi persona. Monto en cólera y explicó públicamente a los dos secretarios que se encontraban en ese momento que a mi me pasaría "lo mismo que a Domingo Bartolomé Blanco Tarraz"|1| y que por lo tanto no deberían tomar ninguna medida que afectara a mi condición de "prisionero de guerra" sin su conocimiento.

El citado Domingo Bartolomé Blanco Tarraz pertenecía a la dirección del GAP y fue detenido con un grupo de aproximadamente 15 personas que salvo él, fueron encontradas asesinadas en el Río Mapocho que cruza Santiago. Él fue trasladado a la Cárcel Pública de Santiago donde fue visto por numerosos testigos que allí se encontraban en condición de detenidos. Fue sacado por las fuerzas militares de dicha institución penitenciaria y hasta la fecha de esta declaración permanece como detenido desaparecido.

Es evidente que el citado fiscal militar no sólo conocía este hecho, sino que pensaba que yo también lo conocía y lo utilizó como amenaza cierta de cual iba a ser mi destino. Al mismo tiempo tomé conocimiento de que mi declaración iba a ser el inicio de un proceso mediante Consejo de Guerra en la jurisdicción militar bajo la única acusación de violación a la ley de Control de Armas. Esta, según el fiscal, se debía a que el día del golpe de estado, 11 de septiembre de 1973, había sido el responsable de trasladar al Presidente constitucional de Chile al Palacio de la Moneda.

El mismo día 22 de Noviembre de 1973 fuí trasladado de regreso al Estadio de Chile aproximadamente a las 22 o 22:30 horas.

Esa misma noche al poco de mi arribo, los prisioneros que allí estábamos y que eramos alrededor de 100 fuimos llevados al campo de baloncesto y allí todos fueron colocados en uno de los medio campos y a mí se me ordenó tirarme al piso en el centro del otro medio campo.

En ese momento el oficial a cargo de Campo de prisioneros procedió a explicar en alta voz que habían descubierto un plan para asesinar la guardia nocturna del centro de detención y que sus investigaciones habían dado como resultado descubrir al jefe y organizador de dicha operación que no era otro que yo mismo.

Ante la presión de los militares algunos de los prisioneros exaltados y aterrorizados procedieron a pedir a gritos que si yo era el responsable deberían matarme allí mismo por poner en peligro sus vidas. A lo que el oficial respondía afirmativamente. Aún hoy, 43 años después de aquellos hechos, sufro de sueños recurrentes con este suceso. En aquellos instantes me convencí de que sería fusilado. Hecho que por supuesto no se produjo.

Durante toda esa noche no se me permitió dormir y el procedimiento para ello fueron las golpizas permanentes en todo el cuerpo. Estas golpizas se realizaron frente a los prisioneros que allí estaban con la evidente finalidad de producir la despersonalización y

la ruptura de relaciones interpersonales que el terror agudo convertido en pánico provoca dentro de un grupo que considera su vida en grave peligro.

El día 23 de noviembre de 1973 fui trasladado a la cárcel pública de Santiago en condición de preso incomunicado. En este estado permanecí por un período de tiempo que no puedo determinar a causa de haber sufrido la pérdida de control temporal debido a la permanente obscuridad en que tenía que vivir. Sólo se me permitía salir al baño una vez al día. Esto se producía por la mañana y allí nos daban un trozo de pan y café negro. La comida se me proveía pasando un plato al día por debajo de la puerta.

Una vez que me sacan de la celda de incomunicación soy trasladado a una zona de la cárcel donde enormes carteles con las palabras "Prisioneros de Guerra" daban cuenta de mi condición. En ningún momento las fuerzas militares a cargo de la administración de los diferentes centros procedieron a la identificación acorde con esta condición.

Desde allí fui trasladado en varias oportunidades a dependencias del Ministerio de Defensa donde actuarios del Fiscal actuante Joaquín Elbaun Tomas me tomaban declaración en el procedimiento que se me seguía y que terminaría en un Consejo de Guerra el 3 de enero de 1974.

Ese día fui llevado aproximadamente a las siete de la mañana al Ministerio de Defensa donde se constituyó lo que ellos denominaban un Tribunal Militar o Consejo de Guerra. Allí se encontraban dos oficiales de cada una de las ramas militares en condición de jueces que al incluir el cuerpo de Carabineros totalizaba ocho jueces.

Mi defensor fue un civil, del que no recuerdo el nombre, que fue enviado por el Consejo pro Paz de la Iglesia católico. El mismo me informó de que era imposible pedir mi absolución y que el se limitaría a pedir una reducción de la pena pedida por el fiscal que era de 20 años. Para ello uso el criterio de pedir que fuera condenado entre 5 y 10 años.

Finalmente fuí notificado un mes después, por el actuario del fiscal de que habían acordado condenarme a 5 años. Por supuesto, sin derecho de apelación.

Permanecí en el denominado régimen de "Prisionero de Guerra" hasta el 25 de septiembre de 1975 en que se me aplicó el conocido como decreto 504 por el cual se cambiaba mi pena de prisión por la pena de extrañamiento, en este caso, en el Reino Unido. Debo destacar que no solicite este régimen en ningún momento y que fue tramitado de oficio por la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago.

Debido a esto no pude estar en condiciones legales de retornar a Chile hasta el 17 de marzo de 1987 fecha en que se publicó, en el Boletín Oficial del Estado de Chile, una lista de exiliados a los cuales se autorizaba a regresar.

|1| Se refiere a Domingo Blanco Tarrés, responsable del GAP.